No hace falta un capital grande para empezar a invertir. Con aportaciones pequeñas y constantes a un fondo indexado o un plan de inversión automatizado, el interés compuesto se encarga de hacer crecer ese dinero con el paso de los años.
Muchas plataformas y bancos digitales permiten programar aportaciones mensuales automáticas desde importes muy bajos, lo que evita tener que decidir cada mes si invertir o no, y reduce el riesgo de comprar siempre en el peor momento.
Lo importante en este tipo de estrategia no es acertar el momento exacto del mercado, sino mantener la constancia durante años. La disciplina de aportar todos los meses pesa más, a largo plazo, que el importe concreto de cada aportación.