Una cuenta remunerada paga un interés por mantener tu dinero ahí, sin los plazos ni las penalizaciones de un depósito. Es una opción habitual para el dinero que quieres tener disponible pero que no necesitas usar a diario.
A la hora de comparar, fíjate en el TAE real (no solo en el primer mes promocional), en si exige domiciliar la nómina o hacer aportaciones mínimas, y en si tiene algún tipo de comisión de mantenimiento oculta.
Comprueba también que la entidad esté adherida al Fondo de Garantía de Depósitos, que protege hasta 100.000€ por titular y entidad en caso de quiebra del banco. Es el primer filtro de seguridad antes de mirar la rentabilidad.