Las Letras del Tesoro se pusieron de moda en España cuando el BCE subió los tipos y, de repente, la deuda pública española empezó a ofrecer una rentabilidad que llevaba más de una década sin verse. Esto es lo que hay que saber antes de comprarlas.
Qué son exactamente
Son deuda pública a corto plazo emitida por el Tesoro español, con vencimientos de 3, 6, 9 o 12 meses. Al comprarlas, le prestas dinero al Estado español y, al vencimiento, recibes tu capital más el interés pactado. Se consideran una de las inversiones más seguras que existen en euros, porque el riesgo de impago del Estado español es extremadamente bajo.
Cómo funciona el rendimiento (no es un interés «normal»)
Las letras se compran al descuento: pagas menos del valor nominal y recibes el nominal completo al vencimiento. Por ejemplo, podrías pagar 980 € por una letra que al vencimiento te devuelve 1.000 €, siendo esos 20 € tu rendimiento por el periodo. El TAE varía según el plazo y las condiciones del mercado en cada subasta.
Cómo comprarlas paso a paso
- Directamente en el Tesoro Público: a través de la web del Tesoro (tesoro.es), abriendo una cuenta directa, sin comisiones de intermediario, pero con algo más de trámite inicial.
- A través de tu banco: más cómodo, pero casi todos cobran una comisión de compra y custodia que puede reducir sensiblemente el rendimiento neto, especialmente en plazos cortos.
Para importes pequeños o medios, comprar directamente en el Tesoro suele salir más rentable, aunque requiera un poco más de paciencia con el proceso de registro inicial.
Fiscalidad
El rendimiento tributa como rendimiento del capital mobiliario en el IRPF, igual que los intereses de una cuenta remunerada, entre el 19% y el 28% según el tramo. A diferencia de comprarlas a través de banco, si las compras directamente al Tesoro no se aplica retención a cuenta automática, así que tendrás que tenerlo presente en la declaración.
¿Para quién tienen sentido?
Son ideales para dinero que no vas a necesitar durante el plazo elegido, pero que quieres mantener con riesgo prácticamente nulo, mejor que dejarlo parado en una cuenta corriente sin remunerar. No son la mejor opción para hacer crecer patrimonio a largo plazo (para eso están los fondos indexados), pero son una herramienta sólida para el ahorro a corto-medio plazo con seguridad casi total.
