Cuando la inflación sube, cada euro que tienes guardado compra un poco menos que antes. Si tu dinero está en una cuenta sin interés, esa pérdida de poder adquisitivo ocurre de forma silenciosa, año tras año, aunque el saldo no cambie.
Buscar productos que al menos igualen la inflación, como cuentas remuneradas competitivas, depósitos o Letras del Tesoro, ayuda a frenar esa pérdida de valor real, aunque no la elimina del todo si la inflación es muy alta.
Para el dinero que no vas a necesitar a corto plazo, invertir en activos que históricamente han superado la inflación a largo plazo, como los fondos indexados, suele ser la forma más efectiva de proteger el poder adquisitivo de tus ahorros.